Valle de Nentir

Dentro del templo

Tras la batalla, los heróes comprobaron que los diabólicos seres habían combatido recientemente… contra los verdaderos dueños de aquél lugar, unos malhadados paladines de Bahamut. Por desgracia, uno de ellos podría haber seguido vivo tras el combate, pero cayó bajo el “fuego amigo” mientras Calel se deshacía de los diablos, sin que se percatara. Entre sus pertenencias, hallaron dos pócimas de protección contra el mal y una curiosa pareja de saquitos, que compartían su contenido entre sus portadores.
Mientras los porteadores limpiaban el estropicio, quedó en evidencia que Atraco era un ferviente seguidor de Bahamut en su día, y aquella profanación llegó a lo profundo de su alma. Ya que conocía aquél templo, guió a los héroes a una trampilla situada tras el altar, que conducía a las cámaras de los sacerdotes.
La encontraron atrancada por dentro, e inmediatamente sospecharon que no todo el mal había sido erradicado. Tras destruir la portezuelo, descendieron a las cámaras secretas, encontrando un lugar tomado por un frío sobrenatural. Unos perros infernales del hielo les atacaron salvajemente, apoyados por figuras misteriosas, ocultas entre las sombras y la magia, que descargaban conjuros sobre los héroes. La batalla fue breve e intensa pero finalmente los héroes emergieron triunfantes, aunque uno de los seres misteriosos se había fugado en la confusión, hacia otro nivel de la catacumba, dejando atrás a su compañero que se rindió inmediatamente.

Así pudieron averiguar de este mago, pues no era si no un conjurador tiefling, servidor del dios Levisthus, que sus conocimientos habían permitido averiguar lo que estaba pasando en este valle: la irrupción de una piedra del Caos había dañado la separación entre los planos, y estaban aprovechando esta circunstancia para sentar la base de operaciones de una incursión de servidores de Levisthus desde el plano Astral. Les pareció especialmente adecuado penetrar en el mundo profanando este templo de Bahamut, por entonces ya abandonado. Unos pocos clérigos y paladines refugiados en Vientoalto trataron recientemente de retomar el lugar, sin éxito. El interrogatorio acabó mal para el tiefling, sobre el que Atraco descargó toda su ira, tras un intento frustrado de huida, abortado por un oportuno uso del Polvo de Aparición.

Una investigación posterior les hizo ver que, por desgracia, las sucesivas huidas hacia el interior de los servidores de Levisthus, les había hecho ganar tiempo para que volvieran a viajar a su plano. En el interior del templo, pudieron recobrar una de las reliquias del templo, una Gema de Visión.

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cidcampeador

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